Nuestros Ancestros
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Bienvenidos a la página de mi familia.

La investigación de la historia de la familia y sus linajes tuvo comienzo en el año 1929 cuando Eduardo Eggers, inicio la búsqueda de los orígenes de Zea Bermúdez.

En su libro “Origen de la familia de Zea Bermúdez y su descendencia hasta el siglo XX”, hizo una observación. -Con esta XIX generación concluyo este trabajo: espero que algún día se encuentre otro descendiente de los Zea Bermúdez entusiasta de la genealogía e historia de la familia, para completar este trabajo con generaciones venideras- Esto nos lo decía en 1957, en dicho libro aparecía una joven a punto de casarse, mi mama.

Somos varios los descendientes que hemos seguido el trabajo de Eggers, nos hemos encontrado en los archivos, en internet… y nos hemos unido en nuestra ilusión y recursos para continuar el legado de nuestro ancestro. En esta página encontrareis el conjunto de nuestro trabajo.

Mis inicios

Cuando era pequeña, a mi madre le pedía me contara historias de cuando ella era pequeña, de sus hermanos, padres, abuelos...! Esos eran mis cuentos a escuchar! Y fueron estas historias las que un día prendieron la mecha de mi deseo por saber y conocer la vida de los que me precedieron.

Todo empezó por una pregunta de mi primo Chano sobre nuestro apellido. ¿Porque nuestro apellido es compuesto?

Mi tia Mª de los LLanos (Titos) empezó a buscar y escribió a su primo Joaquín a Pamplona, quien le envió la carta con la concesión Real de la unión de los apellidos Sánchez-Gómez. También visito a sus primas Marilen e Inés, las cuales le explicaron lo poco que sabían, pues ninguna sabía con exactitud cuántos hermanos tenía mi abuelo. Titos se desplazo al cementerio para recoger información de las personas enterradas en el panteón familiar, a las parroquias de Madrid y Registro civil buscando partidas de bautismos, matrimonios etc...También pidió en el Archivo Militar de Segovia los expedientes militares de nuestra familia. Tomó una libreta y fue tomando apuntes, dedicó una página a cada persona que encontraba y escribía todo lo que averiguaba. También organizo el tesoro más importante, el álbum de fotos que heredo de su abuela donde su papa había puesto a pie de las fotos los nombres de las personas (bueno de casi todos), clasifico las cartas y postales de su papa.

Por un pequeño un accidente estuve casi dos años sin poder trabajar. Ahora tenía tiempo libre, podía dedicarme de lleno a leer cosas de la familia. Fue entonces cuando me volví un incordio (con cariño) llamando a Titos casi a diario reclamándole el libreto de sus memorias.
Titos, ya hastiada de mi insistencia, me envió un escrito de mi bisabuelo que había hecho ella misma, basándose en la información que tenía para que fuera leyendo y le diera tiempo de enviarme el libreto. Yo empecé con la lectura del expediente militar con su hoja de servicio etc... E iba cotejando sus destinos con los nacimientos de sus hijos. Al día siguiente ya le estaba pidiendo más cosas de la familia para leer. Tener en mis manos esos expedientes, partidas de bautismo, cartas y las poesías de mi abuelito, se convirtió en algo muy difícil de explicar. Era como si en esos momentos estuviera con ellos. Al final Titos después de haberme enviado todo aquello que había conseguido, me reconoció que no tenía más información, hasta allí había llegado, ahora me tocaba a mí seguir. Gracias mi querida Titos.

Fue ahí cuando encontré mi gran pasión, yo debía recoger ese testigo y continuar la búsqueda de la historia de la familia.

Como no sabía bien cómo funcionaban estos aparatos fue mi tío José María, marido de Titos, quien con toda su paciencia me enseño a través del teléfono como manejar el simple Word, fue el mismo a quien le decían: “Cariño envía esto a la pesada de Mamen”. Todo esto sucedía en el verano del 2005.

Un día llamé por telefono al Archivo Diocesano de Málaga y explique que mis búsquedas estaban centradas en el apellido Zea Bermúdez , enseguida me hablaron de un señor, D. Francisco, que también buscaba allí y sobretodo el apellido Zea Bermúdez. Me puse en contacto con D. Francisco Buzo y lo llame por teléfono, creo que no tengo palabras para describir al desde entonces mi tío Paco.

Con nuestro cariño a los que nos precedieron, los que estamos y por las generaciones venideras. Todos con el mismo sentimiento de que no caiga nunca en el olvido. Mamen

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